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domingo, 5 de febrero de 2012

IMPERIALISMO (4ª parte)

4. LAS FORMAS DE DOMINIO COLONIAL Y SUS CONSECUENCIAS

Una vez conquistados militarmente los territorios coloniales, pasaron a ser administrados por la metrópolis, con lo que ello significaba, un control político, económico, social y cultural de los pueblos colonizados.
En un principio, la colonización del siglo XVIII y parte, del siglo XIX, los territorios coloniales formaban parte de Compañías privilegiadas de comercio, (como el caso de la India y las Compañía oriental de Indias británica); sin embargo, a finales del siglo XIX, el Estado asumirá todas las funciones que habían recibido las compañías.

4.1. Administración colonial

Debido a la extensión de los imperios y, a la lejanía de las metrópolis, las potencias colonizadoras se encargaron de ejercer su dominio en función de los tipos de colonias. Nos encontramos con dos tipos básicamente:

- Colonias de explotación: no existía un afán de colonizar para poblar el territorio; la escasa población de la metrópolis era para dirigir la explotación de los recursos, mediante empresas privadas o con capital público.

- Colonias de poblamiento: en este tipo se asentaron fuertes contingentes de población europea, que imponía sus instituciones,lengua, asemejándose a las de sus países de origen. Imponiéndose a las poblaciones nativas, como fue el caso de Argelia por los franceses o, Australia por los ingleses.

De resto, los modelos administrativos se implantaron en diversas modalidades y formas, que empezó aplicando el Imperio británico (al ser la primera potencia imperialista) y, que posteriormente, copiarían los demás países imperialistas. Según pues el tipo de gobierno impuesto por la metrópolis:

- Las colonias, no tenían un gobierno propio y dependían directamente de la metrópolis, ejercía una política de ocupación. La autoridad era nombraba por la metrópolis y era, un gobernador o virrey (caso de la India) ayudada por un cuerpo de funcionarios, formando la élite dirigente. Estas colonias respondían a un claro interés económico.

- Los protectorados, en ellos pervivía un gobierno indígena respetados por la administración metropolitana, que tenían un estado preexistente al domino colonial, con sus propias estructuras políticas, culturales, etc. No obstante, materias como la defensa y la política exterior, al igual que la explotación económica eran llevadas a cabo por la metrópolis. Este caso se dio en Egipto por parte de Gran Bretaña.

- Los dominios, fueron territorios con escasa población indígena, en los que la minoría europea blanca dispuso de un gobierno y de un sistema parlamentario propio, es decir con un autogobierno. Mantenían un amplia autonomía en la política interna, pero no en la externa, lo que le mantenía con relaciones de dependencia con las metrópolis. Fue una modalidad de administración del Imperio Británico ejerciéndolo en Nueva Zelanda, Canadá, Sudáfrica y Australia.

- Los mandatos, fueron fórmulas que surgieron después de la Primera Guerra Mundial para administrar aquellos territorios dependientes de los países perdedores de la contienda. Así pues, las potencias vencedoras ejercían la tutela sobre un territorio determinado en representación de la Sociedad de Naciones, como sucedió en Irak, Tanganika, Palestina, etc.

- Las concesiones, eran territorios cedidos o alquilados por Estados independientes a la metrópolis durante un determinado tiempo. Se trataban de enclaves estratégicos, por interés comercial o porque poseían materias primas, en cuyo caso se arrendaba su explotación. Caso como el de Hong Kong, que fue cedida a Gran Bretaña tras la derrota de la Guerra del Opio (1840) hasta 1997.

4. 2. Los resultados

La colonización y el imperialismo generaron un profundo impacto en aquellos territorios donde lograron instalarse. Los cambios que llegaron a realizarse fueron de tal magnitud, que aún perviven los problemas que dejó el imperialismo en algunos países.

En el orden económico, el imperialismo practicó lo que se conoce como "economía del pillaje", cuyo objetivo no era otro que el de explotar los recursos al menor coste posible, en unos territorios inmensos con incalculables materias primas. Ello conllevó a que los colonos europeos se apropiaran de las tierras de los indígenas y, en éstas se sustituyeron las producciones de subsistencia familiar, por las economías de plantaciones (café, cacao, tabaco, caucho, etc.), con lo que les generó un desequilibrio y una desventaja para los nativos, pasando de ser dueños, a ser mano de obra barata o, en muchos casos, a trabajos forzados como en el Congo Belga. En muchos casos, los indígenas pasaron a sistemas de "reservas" (Sudáfrica, Canadá) mientras que en otros, fueron exterminados sistemáticamente (Australia, Nueva Zelanda).
La implantación de la industria significó la ruina de los nativos al usar una economía artesanal y, como consecuencia su empobrecimiento. Pero además de ésto, a pesar de llevar la tecnología y crear las infraestructuras más avanzadas como fueron ferrocarriles, telégrafos, carreteras, etc., se realizaron a los intereses metropolitanos, sobre todo,, a zonas donde se ubicaban materias primas, puertos, etc.



En el plano demográfico la introducción de las mejoras higienistas de la medicina, como vacunas, hospitales, etc., redujo notablemente la mortalidad y un aumento de la población. Este aumento rompería el equilibrio población - recursos comenzando a producirse problemas de abastecimientos de bienes alimentarios, que generarían una desnutrición crónica. Como consecuencia de esto, las ciudades se comenzaron a superpoblar huyendo de la miseria rural.

En la estructura social los cambios también fueron notorios puesto que la creación de fronteras, trajo consigo la ruptura con el orden preexistente y que, supusieron la división o unión de etnias, tribus, etc., enfrentadas, persistiendo hoy en día muchos de estos conflictos. Por otro lado, no se conocería la colonización sin el "pacto colonial", en el que los europeos utilizaron a determinados grupos nativos para reclutar en sus ejércitos, administración, favoreciendo a determinadas élites a cambio de lealtad.

Por último, en el ámbito cultural las costumbres autóctonas sufrieron un fuerte impacto, ya que pasaron de ser sociedades orales - ágrafas, a sociedades occidentalizadas. Para ello se utilizó la educación y un sistema de creación de escuelas, que contribuyó a implantar las lenguas europeas en detrimento de las nativas, las creencias y los modos de vida europeos, además de las misiones y su difusión del cristianismo. En África este proceso tuvo un mayor impacto, sin embargo, en la India, la resistencia al asalto cultural europeo fue mayor. No obstante, el nacionalismo (una identidad occidental) fue adaptada por muchos nativos para luchar contra sus metrópolis que aspiraban a la independencia.

martes, 31 de enero de 2012

IMPERIALISMO (3ª parte)





3. ESTADOS UNIDOS Y JAPÓN SE SUBEN AL CARRO IMPERIALISTA


Tanto Estados Unidos como Japón, a consecuencia de su desarrollo industrial, también participaron en la carrera imperialista. Ambos pretendieron ampliar su influencia económica y política mediante la expansión territorial.


3.1. Imperialismo de Estados Unidos

Después de la Guerra de Secesión (1861 - 1865) Estados Unidos experimentó un notorio crecimiento económico e industrial. Evidentemente, las causas económicas del expansionismo estadounidense vienen a raíz de la crisis del capitalismo europeo (1873 - 1896) que impuso fuertes medidas proteccionistas y unas elevadas medidas arancelarias que impedían la llegada de productos norteamericanos. Por ello, se intentaron establecer relaciones privilegiadas en algunas zonas para poder asegurar sus mercados.

A pesar de estas causas, se ha discutido si fueron realmente el motor de la expansión de Estados Unidos, ya que tenía un amplio mercado interno que podía abastecer su producción industrial. En vez de ello, se ha puesto de manifiesto que las causas que primaron en su expansión fueron más motivos ideológicos y de estrategia geopolítica.

Por un lado, las razones ideológicas se vieron sustentadas por lo que se conoce como la Doctrina Monroe y, el "Destino Manifiesto", que no son sino en último término la adaptación del darwinismo aplicado a la sociedad, darwinismo social. La Doctrina Monroe fue promulgada por el presidente James Monroe destacando que en América no debían intervenir los europeos, "América para los americanos", sin embargo, se reservaban el derecho de intervenir en Hispanoamérica para salvaguardar sus propios intereses y, que era zona de influencia de los Estados Unidos. En el caso del "Destino Manifiesto" consideraba que el pueblo de los Estados Unidos eran los ungidos por dios y, que por tanto, todo aquello que tuviera que pertenecer a los Estados Unidos sería anexionado. Este conjunto de visiones, legitimaron la visión de superioridad norteamericana anglosajona frente a los pueblos latinos de América del Sur y, además se imbuyeron del racismo imperante en el período.

Por otro lado, las concepciones geopolíticas hicieron que el imperialismo de los Estados Unidos se diferenciara del europeo y del japonés, ya que no se caracterizaba por la conquista territorio y la imposición de una administración metropolitana, sino mas bien, por la injerencia en los asuntos internos de los países y, la sumisión de éstos a los intereses norteamericanos (lo que se conoce como el neocolonialismo, practicado por las demás potencias después del proceso descolonizador). Así pues, legitimaron el derecho a intervenir, incluso militarmente cuando sus intereses se vieran en peligro, más conocida como "la diplomacia del dólar" o la política del "big stick" (gran garrote impuesta por Theodore Roosevelt). Esta política se establecieron en el derecho a intervención militar en las repúblicas del Caribe e hispanoamericanas, como fue el caso de la Guerra de Cuba contra España (1898), la independencia de Panamá de Colombia (1903), la creación de un protectorado en Cuba (1906) y el establecimiento de una base militar en Guantánamo en nombre de la "protección de la vida, la propiedad y la libertad individual".

 3. 2. El expansionismo japonés.

Japón había sido un país eminentemente feudal hasta la llegada de los Meiji (1868). La revolución Meiji supuso el fin del feudalismo y el inicio de la modernización económica - administrativa de Japón. Para modernizar tanto su ejército como su administración se basó en modelos europeos, prusiano por un lado y, francés por el otro.
Obviamente japón necesitaba de materias primas de las que carecía para poder consolidar su industrialización, como el carbón, petróleo, cobre, etc. El estado japonés llevó a cabo una industrialización rápida importando materias primas, maquinarias, etc., además de premiar a las empresas más eficaces, destacando ya en el período Mitsubishi, Mitsui, etc. Además de la modernización económica, se produjo una occidentalización de las costumbres como fue la adopción por parte de la administración diplomática y las ceremonias de Corte, los vestidos occidentales.

Pero la occidentalización no solo trajo un avance tecno - económico y la adaptación de formas políticas (con la creación de una Constitución y de una administración eficiente), sino su reverso más ambicioso. La creación de la industria armamentística aumentó considerablemente y, de la que sacaron provecho, puesto que Japón inició a finales del siglo XIX su expansión militar por el Pacífico y por Asia. En una serie de guerras con China (1894 - 1895) se anexionó Corea, Formosa (hoy Taiwán) y el enclave estratégico de Port Arthur; pero también con Rusia (1905) ocupando la zona de Manchuria. Japón mantuvo esta trayectoria militarista e imperialista hasta 1945, año en que sufrió su derrota en la Segunda Guerra Mundial.




lunes, 30 de enero de 2012

IMPERIALISMO (segunda parte)



2. EL MUNDO COMO TARTA

El proceso de expansión europea se había iniciado en el siglo XVI, con la conquista de América. En ella se había implantado el colonialismo, pero que divergerá sustancialmente con el imperialismo del siglo XIX.
La primera gran diferencia es la ubicación en el espacio, mientras que el colonialismo de época moderna se encontraba básicamente en América, en la nueva etapa la ocupación se lleva a cabo en África, Asia y el Pacífico. Por otro lado, el colonialismo antiguo se había caracterizado por ser lugares de asentamientos, creándose sociedades similares a las europeas por parte de los emigrantes (potenciando la migración para la colonización y ocupación particular), mientras que el imperialismo se caracteriza por ocupar territorios, donde una pequeña minoría de europeos ejercerá el control político. Por último, las posesiones coloniales del período moderno dieron lugar a enfrentamientos menos frecuentes, mientras que el imperialismo del siglo XIX se presentó como una carrera militarista entre las diferentes potencias, dando lugar a numerosos conflictos; además de tener un objetivo claramente económico y político de los países industrializados.

2.1. El reparto de África

África era un continente a fines del siglo XIX completamente desconocido para los europeos, existían una serie de colonias - factorías costeras, con el fin de intercambiar con las poblaciones locales o, de obtener esclavos. Así pues, en la segunda mitad del siglo, exploradores, aventureros y misioneros recorrieron África mediante expediciones, que posteriormente sirvieron como rutas de conquista y expansión. A partir de 1870 las expediciones fueron en aumento y, las potencias europeas se lanzaron a conquistar y colonizar el continente. Gran Bretaña y Francia fueron las potencias que fueron de avanzadilla.
Gran Bretaña intentaba crear una conexión de ferrocarril entre El Cairo - El Cabo para poder dominar el Índico, además de tener una vía de comunicación terrestre más económica. Obtuvo territorios con riquezas y materias primas como minerales (diamantes, oro, etc.), pero también sitios estratégicos como el territorio de Suez (donde construyeron el canal para conectar con el Índico).
Francia por otro lado pretendía ejercer un domino en el Norte de África y en la parte occidental del continente. La conquista de Argelia se había realizado en 1830, a partir de ahí, comenzó a dominar el norte (Marruecos y Túnez). Pero las pretensiones de otros países europeos iban en aumento y, el rey Leopoldo II de Bélgica dirigió y financió particularmente la exploración y conquista del Congo. Por último, comerciantes alemanes (que habían llegado tarde debido a su unificación reciente, 1871) se establecieron en el centro de África, convirtiéndose en una zona de conflicto entre las potencias europeas.
El año que marcó un antes y un después fue 1885, ya que se organizó la Conferencia de Berlín donde se llegaron a una serie de acuerdos por parte de las diferentes potencias europeas, sobre el reparto de África. La Conferencia fue realizada con el fin de que Alemania no tuviera desventaja con respecto a Gran Bretaña y Francia en el reparto del continente. El resultado fue la libre navegación por los ríos Níger y Congo; además del dominio efectivo de todo el territorio y la notificación diplomática al resto de potencias del establecimiento de una nueva colonia. Así como la prohibición de la esclavitud (sin embargo el trabajo forzado sería legalizado en 1892) y, el reconocimiento del "Estado Libre del Congo" como una colonia a título personal del rey de Bélgica, Leopoldo II.

A pesar de haberse realizado un reparto en África con la Conferencia de Berlín, existieron conflictos entre potencias imperialistas. Uno de los primeros conflictos fue por la colisión entre Gran Bretaña y Francia en Fachoda (1898). Este conflicto vino por intereses geoestratégicos ya que Gran Bretaña quería unir El Cairo con el El Cabo y, Francia llegar desde el Atlántico al Mar Rojo. El conflicto se solucionó mediante la vía diplomática, pero no obstante, estuvo a punto de que estallara una guerra entre ambos países.
Otro de los conflictos surgió en el sur de África, entre poblaciones europeas establecidas desde el siglo XVII y, los ingleses. Los holandeses se establecieron a lo largo de dicha centuria en la región del Cabo (conocidos como afrikaners que apoyarían el régimen del Apartheid en Sudáfrica); por otro lado los ingleses habían mantenido también ciertas colonias desde comienzos del siglo XIX. El conflicto se conoce como la "guerra de los boers" (1898 - 1902) que se inició por el descubrimiento de minas de oro y diamantes. La consecuencia fue la anexión de los territorios dominados por los boers, a la Unión Sudafricana (desde 1910).

Por último también surgieron enfrentamientos imperialistas en el Norte de África, concretamente, en Marruecos. Francia pretendía crear un protectorado en Marruecos, al que Alemania se oponía. La Conferencia de Algeciras (1906) determinó que el norte de Marruecos sería para España, y el resto para Francia. La rivalidad imperialista entre Francia y Alemania, sería determinante como causa a Primera Guerra Mundial. Los únicos países soberanos del continente fueron Liberia y, Abisinia (lo que se conoce por Etiopía).

2.2. La ocupación de Asia

También en Asia se produjo una penetración del imperialismo europeo (Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, etc.), pero además aparecerían nuevas potencias como Estados Unidos, Japón y Rusia.

La colonización británica comenzó en la India, considerada la "Joya de la Corona". La penetración británica en la India había comenzado en el siglo XVIII a través de la Compañía Inglesa de Indias Orientales, con una serie de territorios como Bombay, Calcuta, etc. Apoyados por soldados indios del ejército británico, cipayos, iniciaron una serie de revueltas que, conllevó a la extinción de la Compañía y, al ejercicio del dominio directo por parte de la Corona Británica, a través de un virrey. Ante la expansión de Francia en Indochina, rivalizaron con ella por la zona de Birmania y, anexionándose ésta para garantizar así una mayor seguridad.

Asia fue una zona de verdadero interés para una potencia que no participó en el reparto de África, como fue Rusia. Este imperio se había venido extendiendo a lo largo del siglo XVII hacia Siberia. Con la construcción del Transiberiano (1890) la influencia rusa también se adentraría en la región de Manchuria (por la que se enfrentó a Japón en 1905). Pero además de esto, su rivalidad con Gran Bretaña venía por el control y la influencia de Persia (un reino independiente pero con intereses estratégicos y económicos).
El caso más paradigmático fue el del control de China, que no fue ocupada por ningún país, pero sin embargo, los europeos consiguieron una serie de ventajas. Desde mitad del siglo XIX los ingleses comerciaban con té y sedas a cambio de opio indio. El gobierno chino prohibió la venta del opio, mientras los ingleses continuaban vendiéndolo, lo que generó las guerras del Opio (1839 - 1842), siendo China derrotada. Las consecuencias de éstas fueron: por un lado China cedió Hong Kong a Gran Bretaña; por otro lado, se otorgaron una serie de enclaves en las que los comerciantes extranjeros podían establecer sus propias colonias (como Shangai y Cantón).

Sin embargo, a lo largo del siglo XIX la dependencia de China iba en aumento, llegando a establecerse cinco zonas de influencia para las grandes potencias (estadounidenses, japoneses, alemanes, franceses y británicos), donde podían comerciar libremente y explotar recursos (minas y ferrocarriles). No obstante, ante la "invasión occidental", se generó un movimiento ultranacionalista radicales que llevaron a la "revuelta de los boxers" (1900 - 1901), fracasando y produciéndose un aumento de las concesiones a los extranjeros. En 1911 estallaría una revolución que proclamó la república y puso fin a la dinastía manchú, aunque esto no afecto en demasía a las potencias imperialistas.

domingo, 29 de enero de 2012

IMPERIALISMO

Caricatura de 1895. Representa el reparto de China.
1. SUPERIORIDAD EUROPEA


En el último cuarto del siglo XIX los países del mundo occidental, se lanzaron a la conquista del mundo, conociéndose como el período del imperialismo. Las causas del imperialismo son varias y, sus consecuencias también.

El avance de la industrialización a lo largo del siglo XIX propiciado por la Segunda Revolución industrial, que conllevó al enorme desarrollo tecnológico de Europa, América del Norte y Japón, originaría la división en países que ha perdurado hasta nuestros días: países industrializados y los países no industrializados. A finales de dicha centuria, los primeros se impusieron sobre los segundos, quedaron bajo una dependencia directa o indirecta respecto a las potencias europeas. La "superioridad" técnica, económica, financiera impusieron en el mundo un nuevo orden de cosas. Su consecuencia más inmediata: la occidentalización del mundo.

A finales del siglo XIX, en la Europa industrializada una crisis económica que se iniciaría en 1873. Comenzó con una crisis agrícola, por la llegada del trigo a Europa procedente de Estados Unidos y de Rusia, que redujo los precios interiores del cereal y desencadenó un descenso de los precios (tanto las materias primas como productos agrícolas). Sin embargo, el descenso no estuvo acompañado, en principio, de una disminución de la producción, teniendo como consecuencia una crisis de superproducción en todos los sectores. Reservas de alimentos se acumularon, los precios bajaron aún más, disminuyendo los beneficios y aumentando la competencia, con lo que muchas industrias tuvieron que cerrar.

Para salir de esta crisis, el mundo industrial tuvo que renovar sus estructuras productivas con nuevas técnicas y la reorganización de las empresas, ampliando sus mercados. Muchos Estados europeos impusieron políticas proteccionistas en defensa de los mercados nacionales, por lo se hizo necesario recurrir a los países colonizados.

1.1. Causas económicas

La explicación económica del imperialismo es la más aceptada entre los historiadores, aunque es preciso señalar que el fenómeno no es ni mucho menos monocausal.

Sin embargo, en el último tercio del siglo XIX la industria llegó a un grado de crecimiento tal, que se hizo necesaria la búsqueda de nuevos mercados para sus productos, de materias primas abundantes y de nuevos espacios económicos donde hallar un mayor rendimiento a los capitales excedentes. Estas condiciones fueron perfectas en territorios lejanos, sin medios técnicos y demasiado frágiles para poder oponerse a las potencias europeas.

La causa del expansionismo europeo se llevó a cabo para la búsqueda de nuevos mercados tanto de recibir los productos de la metrópoli como de abastecer de materias primas para la industria (caucho, petróleo, etc.). La imposición de políticas proteccionistas en los países europeos hizo indispensable disponer de mercados y de recursos en otras zonas del mundo, como fueron territorios sin explotar como Asia, África u Oceanía.

Hay que tener en cuenta que la expansión del capitalismo financiero a finales del siglo XIX se encontraba en Europa con unas limitadas expectativas de beneficios en sus propios países, ya que los controles del mercado y de los precios por unas pocas empresas (oligopolio), hizo que no fuera rentable la reinversión de las ganancias en los mismos sectores y en los mismos mercados. Esta causa fue un aliciente suficiente para los capitalistas que buscaron otros lugares donde sus inversiones fueran más rentables, por la abundancia de materias primas y, por la mano de obra barata.

Contrariamente ha lo que se ha descrito arriba, excepto Gran Bretaña, la inversiones exteriores de capital de los países industrializados no se habían dirigido hacia estas nuevas áreas, lo que condujo a la ampliación del imperialismo. Las inversiones exteriores de los países industrializados se dirigieron hacia otros países industrializados o, en vías de ello, como Estados Unidos. Por otro lado, la mayoría del comercio exterior, tanto de productos industriales como agrarios, siguió siendo entre países industrializados.

Los grandes beneficiados del imperialismo fueron los sectores económicos que invirtieron en empresas coloniales mientras su contribución a sufragar los costes de la administración colonial fue muy reducida. Por el contrario, las clase medias contribuyeron a través de los impuestos a sufragar estos costes, aunque no obtuvieron los beneficios esperados.



Caricatura de Cecil Rhodes. El Coloso de África.



1.2. Causas políticas y demográficas


La expansión de la industrialización, del "progreso", provocó en los espíritus de la época el deseo de aumentar su poder político a escala internacional mediante la hegemonía colonial. El control de puertos estratégicos, rutas marítimas y terrestres fue una verdadera competición a nivel internacional, intentando obstaculizar a los diferentes competidores y, a aumentar su influencia en el contexto diplomático internacional. A ello fue unido, la consideración de las colonias como un factor estratégico para incrementar su poder militar a escala planetaria.

Otro de los factores de los que se sirvió el imperialismo, fue el problema de la "cuestión social", es decir, de las reivindicaciones de la clase obrera. La II Internacional había criticado el imperialismo por someter a pueblos nativos e indígenas para la explotación capitalista de su territorio. No obstante, el imperialismo era una manera de rivalizar con la lucha de clases, es decir, la pugna que se dio a finales del siglo XIX y comienzos del XX, entre la identidad nacional y la identidad de clases. Un texto significativo es el siguiente que pertenece a Cecil Rhodes:

Estaba ayer en el East End de Londres (barriada obrera) y asistí a una reunión de parados (...) y no se oía mas que un grito: "pan, pan". Reflexioné sobre lo ocurrido y me sentí todavía más convencido de la importancia del imperialismo (...). La idea que tengo representa la solución al problema social: para salvar a los cuarenta millones de habitantes del Reino Unido de una mortífera guerra civil, nosotros, los colonizadores, debemos conquistar nuevas tierras para instalar en ellas el excedente de nuestra población y dar salida a los productos de nuestras fábricas.
Carta de Cecil Rhodes, colonizador de África, 1895.


Contribuyó también a la expansión colonial el enorme crecimiento poblacional de Europa, la explosión blanca, que generó un importante flujo migratorio hacia nuevos territorios. Aunque en su mayoría la emigración acabó dirigiéndose a América, la opinión pública de la metrópolis era favorable a la expansión exterior como una forma de conquistar nuevos territorios como lugar de asentamiento de la población.









1.3. Causas ideológicas


Durante el siglo XIX se extendió el interés científico por explorar zonas del mundo hasta entonces desconocidas por los europeos. Durante la última mitad del siglo XIX se constituyeron sociedades científicas que organizaron expediciones geográficas y antropológicas para adentrarse en África, Asia, por parte de periodistas (Stanley), misioneros (Livingstone) o aventureros. Estas exploraciones sirvieron de ayuda a los futuros colonizadores para fines militares o económicos.

No se entendería el imperialismo sin conocer las concepciones racistas que defendían la superioridad de la raza blanca. A ello habían contribuido ciencias como la antropología y su adopción del darwinismo social, que planteaba "la supervivencia del más apto"; además del conde de Gobineau "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas"(1855). El racismo se consideró un dogma científico por las aportaciones de la biología, la antropología, etc., que perduró hasta bien entrado el siglo XX. Esta visión de las cosas justificó la expansión imperialista y, la creencia en la superioridad de Occidente sobre el resto del mundo (una creencia que pervive en nuestros días).

Por otro lado, la concepción racista vino acompañada de la exaltación de los nacionalismos de los grandes Estados imperialistas y coloniales, afirmando su superioridad mediante la expansión de la cultural, la educación, el progreso, la religión por todo el mundo. Las formas de nacionalismos más extremos fueron el chovinismo (nombre que se dio en Francia al patriotismo exagerado, que considera que el país al que pertenece e lo mejor del mundo); por otro lado el jingoísmo (nacionalismo británico exaltado, partidario de una expansión violenta sobre otras naciones, con un carácter racista que consideraba la superioridad de los británicos considerando que debían dominar a los pueblos inferiores).
Por último, el imperialismo fue defendido por su labor evangelizadora sobre pueblos primitivos, atrasados. Es una visión paternalista que atribuía a los colonizadores una misión importante, el educar a los pueblos primitivos, en palabras de Rudyard Kipling (El Libro de la Selva) "la responsabilidad del hombre blanco". Así pues, destacaron las actividades misioneras de las iglesias cristianas anglicana, católica y protestante que tenían argumento para poder desarrollar sus misiones.